El ruido en las ciudades es uno de los retos más importantes del siglo XXI. Es un problema realmente grave que hasta hace poco estuvo en un segundo plano, pero que cada vez es una evidencia más palpable. Pero, ¿de qué nivel de ruido hablamos?

 

Cómo afecta el sonido de la ciudad

En Macústica Ingeniería a menudo alertamos sobre el problema del ruido en las grandes ciudades. Y es que, es algo a lo que lamentablemente nos hemos acostumbrado, pero que tiene efectos nocivos para la salud.

El ruido de la ciudad afecta a las personas bastante más de lo que pueda parecer. Aumenta los niveles de estrés, la frecuencia cardíaca y perjudica la concentración. Problemáticas realmente importantes para el día a día.

Esta información no sale de la casualidad, sino que es fruto de un estudio realizado por la Universidad de Nottingham Trent (Reino Unido). Estos expertos han dado con que los cambios en el ruido tienen un efecto en la frecuencia cardíaca. De hecho, incluso a nivel bajo y constante puede perjudicar encarecidamente.

El ruido que más molesta, es el de los coches. De hecho, suponen el 36% de los problemas de contaminación acústica. Y si tenemos en cuenta los criterios de la OMS para definir el ruido, tenemos que a partir de 65 dB ya es grave para la salud. Es más, se dan unas 17.000 muertes prematuras cada año por ruido.

Pero, los coches no son los únicos que hacen ruido. De hecho, la rabieta de un niño puede alcanzar los 91 decibelios. La parte buena, es que es un momento, no es constante como el sonido de los vehículos.

Lo que está claro, es que en la ciudad hay otros ruidos realmente perjudiciales y molestos. Por ejemplo, unos 110 dB se miden en la entrada de un metro, pero también los hay asociados a las obras, a los bares y a otras actividades.

Para combatirlo, lo primero es identificarlo. Sobre todo ahora que sabemos los efectos dañinos que el ruido tiene en las personas. Principalmente, cuando se produce una sobreexposición, porque afecta dependiendo del tiempo de exposición y también de la sensibilidad de cada persona.

Las consecuencias más fatales pueden dar lugar a alteraciones, enfermedades como hipertensión o incluso cardíacas. Pero también afecta en el día a día, a la hora de trabajar, de relajarse o incluso a la hora de dormir.

¿Conocías sus efectos nocivos?