[:es]Efectos de forzar la voz en las aulas[:]

[:es]Como expertos en sonido, hoy en Macústica Ingeniería queremos hablarte de los efectos que tiene forzar la voz en las aulas. Estamos ante un suceso lamentablemente frecuente y que es de todo menos positivo. Veamos por qué.

Por qué no debes levantar la voz en las aulas

Lo cierto, es que este suceso de levantar la voz en el aula para dirigirse a un alumno es de todo menos útil. Realmente, es contraproducente. Pero, ¿por qué?

La manera en la que educamos y enseñamos ha cambiado, ha evolucionado. Es por ello, que cada vez más expertos aseguran que no es bueno gritarle a los niños. Realmente, no por gritar se tiene más razón.

Si el profesor le grita al niño desde que es muy pequeño, le estaría transmitiendo al pequeño algo negativo. Le estaría diciendo que los mayores pueden gritarle a otras personas, que es algo habitual y que está bien visto.

Pero no es la mejor forma de educar a los más pequeños, dado que puede dar lugar a un ambiente incómodo. Además, los demás niños no tienen porqué pagar las consecuencias de que un niño se porte mal. Y le estaríamos transmitiendo “soluciones” equivocadas.

No obstante, este no es el único inconveniente de forzar la voz en las aulas, sino que también podríamos causar daños auditivos en los pequeños.

Pero, por otro lado, podemos entender que si hay un nivel de ruido alto en el aula el profesor puede forzar la voz para comunicarse con otros alumnos. Llegados a este punto, es mejor eliminar esa fuente de ruido.

Si es algo ocasional (ejemplo: hay obras fuera) no pasa nada porque haya que elevar la voz un día. Pero no debe convertirse en algo frecuente, porque no es una solución, sino que, como te decimos, afecta negativamente a la labor educativa.

Por todo esto, es por lo que es importante dirigirse siempre con tacto, para que el profesor sea un ejemplo a seguir y que los niños no terminen actuando así.

Consecuencias fatales para los niños y para el propio maestro

Esta actitud es realmente mala para ambas partes. Por un lado, incrementa la fatiga mental y la agresividad, generando una mala aura en la clase o incluso nuevos conflictos. Pero también contribuye a disminuir el nivel de atención.

Por otro lado, el profesor lo pasa mal e incluso podría tener problemas de afonía. En definitiva, no es bueno en ningún caso. Evítalo.

¿Qué opinas de este (quizás) “controvertido” tema?

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