El ruido es una de las cosas más molestas que hay. No nos referimos al sonido, sino al ruido. Por ello, en Macústica queremos que sepas de donde viene el ruido, porque puede que te sorprenda la respuesta.

Origen del ruido: ¿de donde viene?

Para hablar de dónde viene el ruido, veamos antes de donde viene el sonido. Y es que, el sonido se produce cuando las partículas se mueven en un medio saliendo del estado de reposo. Se producen variaciones de presión acústica en el aire y viaja a una velocidad de unos 340 m por segundo. Dependiendo de la acústica de la sala, el sonido es diferente. De hecho, los seres humanos también percibimos los sonidos de forma diferente según dicha acústica. Por lo que, hay distintos aspectos que se deben considerar a la hora de hablar del sonido.

Pero, como bien te contamos antes, no se debe confundir el sonido con el ruido. Digamos que, este segundo se produce cuando el sonido es demasiado fuerte e insoportable. Es decir, hay unos niveles normales de sonido y, cuando se exceden, pasa a ser ruido.

En otras palabras, la diferencia entre ambos está en la falta de armonía del ruido. El sonido sigue una especie de patrón distinguible y el ruido es una anomalía en sí mismo, no sigue un patrón. Es por ello, que el sonido es algo agradable (normalmente) o el ruido algo que nos molesta.

No decimos el ruido de los pájaros, sino el sonido de los pájaros. Como tampoco decimos el sonido generado por los vecinos que ponen música, sino el ruido. No es casualidad, es por algo, porque uno resulta agradable y el otro molesta.

Por ello, el ruido proviene de un sonido descontrolado, exagerado, cero agradable y sin control. Por eso mismo tiene un timbre mucho más alto, está más amplificado y tiene un mayor volumen, lo que nos hace causar una molestia en los oídos

Para definirlo bien y entenderlo mejor, podemos echar mano a los dB. Por ejemplo, estos decibelios miden el ruido que hay en el ambiente. En el caso de una calle con algo de tráfico puede ser unos 40 dB, una conversación entre amigos unos 50 dB, una manifestación unos 60 dB y un concierto todavía más.

Los dB nos permiten medir la cantidad de ruido. Por eso son unos buenos aliados. Ahora que sabes de donde viene el ruido, ¿te ha quedado alguna duda?